Toda empresa de transporte tiene una responsabilidad civil obligatoria, pero cubre por kilo transportado, no por el valor real de lo que llevas dentro. Para objetos de valor eso se queda corto.
Si trasladas obra, instrumentos, electrónica cara o mobiliario de diseño, conviene contratar un seguro a todo riesgo declarando esos bienes por su valor. Se contrata para el día del traslado y el sobrecoste es pequeño comparado con el riesgo.
Pide siempre que quede por escrito qué se cubre, con qué límite y qué queda excluido. Las exclusiones habituales son el embalaje hecho por el propio cliente y los daños preexistentes.