Una mudanza se complica siempre por lo mismo: cajas sin identificar y cosas que aparecen a última hora. Con dos semanas de margen y algo de método, el día del traslado deja de ser un problema.
Empieza por lo que no usas a diario: libros, ropa de otra temporada, menaje de reserva. Deja para el final la cocina y el baño, que son las últimas habitaciones que se vacían.
Haz un inventario sencillo con el número de caja y su contenido general. No hace falta detallarlo todo; con saber qué hay en cada caja se gana muchísimo tiempo al montar la casa nueva.